
Ser madre es, probablemente, la forma más radical de perder el miedo y ganar una fuerza que ni siquiera sabías que tenías. No es solo de la ternura de los primeros días, sino de esa conexión invisible que te mantiene alerta, incluso cuando hay tranquilidad en tu vida.
Es un sentimiento que no se puede explicar con palabras bonitas porque se siente en los huesos. Es la mezcla extraña de querer que vuelen alto y, al mismo tiempo, desear que siempre encuentren el camino de vuelta a tu abrazo. Ser madre es aprender a ser refugio, maestra y aprendiz, todo al mismo tiempo, mientras descubres que tu corazón ahora camina fuera de tu pecho.
No hay nada más profundo que esa mirada cómplice, ese «todo va a estar bien» que sale del alma y esa entrega silenciosa que no busca aplausos, solo bienestar. Al final, ser madre es el acto de fe más grande que existe: el de creer en alguien más que en ti misma y darlo todo por ver esa autenticidad florecer.
🌹Feliz día a quienes hacen del amor su lenguaje diario y cuidan a sus hijos sin importar su edad y donde se encuentren.🌺








